Las firmas en la Feria del Libro (13, 14 y 15 de junio 2014)

Un año más, y van diez, estaré en la Feria del Libro 2014, que se celebra en El Retiro de Madrid. Un fin de semana muy intenso, con cinco citas y diez horas. El “tour” comienza el viernes 13 a las 19.00 horas y los dos días siguientes, con horario de mañana y tarde, estaré en diferentes casetas para firmar cualquiera de mis 17 libros. Los últimos son “Autopista del Misterio”, “Triple A” y “W de Wikileaks”. Allí os espero a todos, lectores y oyentes.

Viernes 13 junio. A las 19.00. Caseta 85 (Casa del Libro)
Sabado 14 de junio. A las 12.00. Caseta 201 (Top Books)
Sábado 14 de junio. A las 19.00. Caseta 234 (Planeta)
Domingo 15 de junio. A las12.00. Caseta 309 (Fábula)
Domingo 15 de junio. A las 19.00. Caseta 26 (Le)

feria 2014

Sant Jordi, miércoles 23 de abril. Citas en el Día del Libro

Por tercer años consecutivo, estaré en Barcelona por Sant Jordi, el 23 de abril. Precisamente, ese es el día en que murieron (bueno, el día que se dicen que murieron) los dos escritores más importantes de la historia: Cervantes y Shekaspeare. Es un día de una belleza y luminosidad extraordinaria en Barcelona; las calles se llenan de gente y cientos, sí, cientos de escritores ocupan los puestos de libros que se extienden por toda la ciudad con epicentro en Las Ramblas. Entre esos cientos de escritores tengo la fortuna de estar de nuevo y disfrutar de la ciudad y la tradición del libros y la rosa -unidos, por supuesto, que los tiempos han cambiado-, con otros grandes amigos y escritores. Si os acercáis, allí estaré, para firmar el último libro, Autopista del Misterio (Libros Cúpula) y cualquier otro. Presto y dispuesto para vosotros. En todas las firmas estaré junto a Lorenzo Fernández, Laura Falcó y en alguna coincidiré con Josep Guijarro y muchos otros amigos. También, a través de @brunocardenosa en twitter os iré contando las novedades. Estos son los datos:

11 a 12 horas: Corte Inglés de Cornellá (también estará presente Josep Guijarro, a quien también podéis encontrar a las 16.00 horas en Fnas de Arenas).

12 a 13 horas: Librería Santos Ochoa

13 a 14 horas: Corte Inglés de Can Dragó 

19 a 20 horas: Fnac de Arenas 

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Nueva etapa de la revista “HISTORIA de Iberia Vieja”

El número 106 de la revista HISTORIA marca un antes y un después. Tomé la dirección en el número 29, allá por octubre de 2007. Fue un reto duro y apasionante. Con pocas cosas disfruto más en la vida que con la confección de una revista. Había que tocar la publicación, de forma suave, con guiños y pequeños cambios, de forma paulatina. La apuesta, en una época muy dura para el sector de publicaciones periódicas, salió bien. Ahora, es tiempo de un nuevo cambio. La revista es editada desde ahora por “Factoría Prisma Publicaciones”, del Grupo Planeta. El desembarco en la nueva editorial ha sido intenso, pero muy satisfactorio. El resultado es una revista de la que podemos presumir todavía más. Es un orgullo para mi poder estar al frente de la revista, estar abrigado por un grupo editorial y profesional maravilloso gracias al cual aprendo cada día más.

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La revista presenta desde este mes nuevo diseño y una imagen más joven, atractiva y atrevida. El resultado es fascinante. En la portada presentamos a uno de nuestros antepasados, pero tal como éramos hace 7.000 años. Nuevas investigaciones han encontrado características genéticas más que especiales, entre las que destacan esos intensos ojos azules. Otros estudios similares efectuados recientemente también mostraron resultados apasionantes. Así que decidimos presentar al lector el resultado de estos trabajos, que completan la historia de España gracias a la genética. Y además, presentamos otros trabajos y artículos que ojalá sean del agrado del lector. Y este es sólo el primer número de esta nueva era que ya nos está dando satisfacciones. Nueva portada, nuevo diseño, y misma filosofía de contenidos: enseñar el pasado, vivir la actualidad para mostrar que todo empezó hace mucho tiempo, descubrir episodios fascinantes… ¡Acompañadnos!

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“Estoy bien”, el nuevo libro de J. J. Benítez (y mis ideas)

En vista de lo que pasó después, quizá fue el día más importante de mi vida. Al menos, el más importante de los buenos. Era el 5 de enero de 1986. Me acuerdo como si fuera ayer. Era una navidad “triste” (con el tiempo, te das cuenta de que esas dificultades son las que te enseñan las cosas importantes de la vida) porque la economía de mi madre no daba para mucho. Y ese año no podía tener un regalo de Reyes como dios manda, así que esos Reyes iban a ser modestos. A mi no me importaba. Al contrario. Lo único que quería era un libro…

El último libro de J. J. Benítez, Estoy bien, se presenta este jueves 20 de marzo en el Espacio Bertelsmann (Calle O’Donnell 10, Madrid) a las 19.00 horas

Mi madre me acompañó a la librería de El Corte Inglés de Zaragoza para que lo eligiera. Empecé a rebuscar, a mirar, a sacar uno, a sacar otro… Sé que quería un libro de cosas extrañas, de misterios, de enigmas, de lo que fuera, pero en ese estilo y temática. Al rato, tenía dos obras en mis manos. Eran las que habían superado los primeros exámenes. Tenía que elegir.

Uno de ellos no diré de quién era ni cómo se titulaba; lo leí años después, a su autor lo respetaba y apreciaba. Pero lo importante era el otro libro. Miraba a uno y a otro. En principio, ese primero era el que tenía más puntos, pero las dudas –en eso, no he cambiado- me seguían atenazando. Tras muchos minutos, minutos y dudas, mi madre me recomendó cuál creía que me iba a gustar más. Y le hice caso. Poco después tenía mi regalo de reyes en las manos: La punta del Iceberg (Planeta, 1983) de Juan José Benítez. Esa noche lo empecé a leer, más bien a devorar. Lo acabé a la mañana siguiente, en la mañana de Reyes. Era mi regalo, mi pequeño regalo el año en el que la economía andaba mal, el año en el que “sólo me podían” comprar algo sencillo y barato porque el bolsillo andaba mal. Que nadie lo dude: lo pequeño es grande.

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Ahora, cuando rememoro aquello, creo que volví a creer en los Reyes Magos. No eran, como me habían dicho años atrás, los padres, porque algo tan mágico, tan transformador, tan rotundamente sutil como para cambiar una vida… algo así, no puede ser casualidad… ¡tenía que ser obra de ellos! Aunque, pensándolo bien, y ya en serio, mi rey mago fue mi madre (como siempre). Si hubiera elegido el otro libro, posiblemente mi vida habría sido otra, porque la obra que me insistió que cogiera transformó mi vida. Sin ese regalo, el mejor que recuerdo, yo no estaría aquí. Sería otro, no sé si mejor o peor, pero posiblemente mi vida no hubiera cambiado ese día, y mis pasos, buenos o malos, se hubieran encaminado en otra dirección, hacia otro trabajo y otro tipo de existencia, porque recuerdo perfectamente lo que pensé tras cerrar aquellas páginas: “Quiero hacer lo que hace él”.

Tras ese libro llegó otro. Y otro. Y otro. Buscaba aquí, allá, saldos, oportunidades, bibliotecas, préstamos… Juntaba dinero, el que podía, y me iba a comprar más. Año y medio después, aquel adolescente empezó a coger micrófono y grabadora –y, como aquel autor decía: cuaderno de campo-, a hablar en la radio, a escribir informes, ideas, artículos… Salí de viaje, con mis pocos años, para sufrimiento de mi rey mago, que miraba las horas esperando que volviera aquel joven loco que cogía autobuses y trenes destino a donde se había visto un ovni o pasaba algo raro.

Hoy sigo dando esos pasos y ese camino, mi autopista, con sus paradas, sus exploraciones y sus carreteras secundarias, es lo único que siempre ha estado junto a mi. He seguido esos temas y otros que me resultaron igual de apasionantes, bien con mis libros, bien con mis programas de radio, bien con mis revistas, pero la filosofía, energía, forma de trabajar e ideas me las dieron esas enseñanzas. Recuerdo la emoción que tuvo aquel jovenzuelo cuando recibí una carta suya en mi buzón, después de que le escribiera a la editorial, en una carta en la que le explicaba mis sueños. Conocí a J.J. Benítez en febrero de 1989. Siempre estuvo ahí.

Nunca faltaron sus cartas, sus dedicatorias, sus apoyos, su mano tendida en todo lo que hice y hago en mi vida. Envidio de él su esperanza y energía. Cuando tuve la fortuna de leer su nuevo trabajo, Estoy bien (Planeta, 2014), su libro número 57, en el que aparece ese J. J. Benítez que me encandiló, investigador, buscador e incansable, en una obra que va a llenar de esperanza a mucha gente, me sentí el hombre más agraciado del mundo y recuperé los recuerdos y sueños de aquel adolescente. Y lo que son las cosas: el libro empieza relatando una serie de encuentros que tuvo en 1968 con un periodista zaragozano. Esas entrevistas las tuvo a sólo 300 metros de donde compré aquel libro que transformó mi vida y dibujó mi futuro. Y a sólo 150 metros de donde le conocí. Ya saben lo que dicen de las casualidades… (Por cierto, puede creerse o no, pero mientras escribo estas líneas suena una canción donde escribo titulada Casualidades, escrita por un cantante de… Zaragoza. Y dice: Si no estás atento a las señalaes del cielo pasa de largo el momento, bifurcaciones de la vida… mantén los ojos abiertos). ¿Casualidad?

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La CIA en la sombra: “Hay algo de verdad en la percepción de Rusia respecto a Ucrania”.

Puton y Obama

El discurso occidental respecto a la crisis de Ucrania está meridianamente claro: la población se ha rebelado contra el presidente, lo ha echado del poder y del país, y Rusia ha reaccionado porque ese presidente estaba en su órbita y convertido en un cuasi Hitler del siglo XXI, ha ocupado militarmente la región de Crimea, una península del sur del país que tiene presencia naval rusa –lo que le permite a Moscú tener una salida a los mares calientes del sur-, desencadenando una crisis que resucita los momentos más tensos de la Guerra Fría, en los que la URSS, hoy Rusia, utiliza la fuerza para tensar la situación mundial.

Las cosas, sin embargo, no son tan sencillas. Los malos no son tan malos y los buenos no son tan buenos. Todo depende de dónde se encuentra uno y cómo le cuenten la “batalla”. Eso sí, la verdad es mucho más poliédrica y tiene matices que no deben olvidarse, pero la verdad no suele saber de matices interesados.

He de confesar que cuando leí el informe de Inteligencia de Stratfor me quedé sorprendido. Es una agencia privada de seguridad y estrategia, que ha cumplido para los Estados Unidos misiones muy importantes gracias a su apoyo en conflictos internacionales, como el de Kosovo o el de Irak. Sus analistas son –porque para eso les paga- próximos a la Casa Blanca y siempre va a exponer en sus análisis la verdad, pero especialmente va a ser una verdad que resulte práctica para Estados Unidos. Y digo que me sorprendió porque esa verdad que la llamada “CIA en la sombra” puso sobra la mesa de Barak Obama tiene muy poco que ver con la verdad que tienen los ciudadanos sobre los sucesos que ocurren ahí.

La información que tiene Stratfor es de primera mano. No obstante, su principal agente se encontraba en Ucrania cuando los movimientos populares de Kiev se encontraban en su momento más tenso. Ahí se encontró una población, ideológicamente, próxima a Europa y Estados Unidos. Después viajó a Crimea, en donde se encontró, y así lo notificó, una región tan cercana a Rusia que parecía la propia Rusia. Son dos países. Cada región está en un lado u otro de forma muy marcada, sin término medio. Y he aquí lo más sorprendente: Friedman señala que la injerencia occidental en los hechos que suceden en Ucrania desde 2004, cuando se apoyó la Revolución Naranja y se situó en el poder a fuerzas políticas prooccidentales, fueron interpretados por Moscú como un intento por acercar la OTAN a Ucrania (un objetivo que sigue vigente hoy en día), lo que podría provocar la desintegración de Rusia. “Francamente, había algo de verdad en la percepción de Rusia”, señala el informe.

Los informes de Stratfor intentan favorecer –es su deber, por supuesto- los intereses de la Casa Blanca, pero dicen otra cosa distinta. Señalan que lo que se está haciendo en algunas regiones del entorno de Rusia amenazan a Moscú, y atenazan su fuerza militar y su dominio en la zona, lo cual no puede ser tolerado por Putin y Stratfor anuncia que Rusia va a efectuar movimientos que le lleven a señalar su predominio en la zona y que no puede permitir injerencias. “Es por esto que las acciones de Rusia pueden parecer ofensivas, pero en realidad son defensivas”, señala Stratfor. E insisto: esa es la información y análisis que tiene Obama.

“Es por esto que las acciones de Rusia pueden parecer ofensivas, pero en realidad son defensivas”, dice la información y análisis que tiene Obama.        

Además, esos informes señalan que Rusia está recuperando su fuerza económica, mientras que las promesas de Europa para la integración de Ucrania y otros países del Este podrían no ser realistas, debido a que el poder económico de Europa está mermado y las necesidades de Ucrania pueden ser tantas que Europa quizá no pueda atenderlas. Del mismo modo, señala que Europa depende mucho del gas que genera Rusia y atraviesa Ucrania. Europa y Estados Unidos pueden amenazar con sanciones a Rusia, pero el grifo lo tiene Putin. Del mismo modo, los analistas señalan que el país, además de gas, es exportador mayoritario de granos alimenticios con destino a Europa, con lo cual podría producirse una subida en los precios que vendría en un momento poco adecuado. Se trata de una perspectiva que apenas se está mencionando en estos días pero que, lógicamente, debe ser tenida en cuenta puesto que, por lo que en esos efectos se llama “efecto mariposa”, la cesta de la compra semanal en Madrid podría duplicarse como si nada por culpa de este conflicto. Y el precio subirá en la medida en la que se siga presionando a Rusia por el camino incorrecto.

Por otra parte, el informe que tiene la Casa Blanca dice que el poder militar de Rusia se vio afectado por la crisis que atravesó aquel país a comienzos del siglo XX, pero que las investigaciones prosiguieron, que los gatos militares no se vieron tan mermados y que, según los cálculo de esta agencia, para 2015-2020, Rusia dispondrá de nuevo de un ejército tan poderoso que puede poner en aprietos a Estados Unidos. Es por todo ello que los informes que tiene Obama le señalan la necesidad de mostrarse fuerte, pero a la vez le indican que es necesario fomentar mejores alianzas diplomáticas con Europa para, juntos y con el mismo objetivo, conseguir buenos acuerdos pero sin causar la desestabilización del proyecto de Rusia ni amenazar a Moscú. En resumen: los informes norteamericanos indican que Putin hace lo que tiene que hacer y no critican cómo está haciendo las cosas, si no que dicen que hace lo que debe hacer.

Para escuchar, haz click aquí.

11-M: un recuerdo a las víctimas diez años después

Creo que cada uno tiene su historia y su recuerdo, y mantiene en su corazón los sentimientos que le invadieron aquel día que ojalá jamás hubiera existido. Recuerdo, perfectamente, que fue una noche como tantas otras, una noche de trabajo, una noche de ordenador, una noche entre papeles… Y caí rendido de sueño y de cansancio. Ni siquiera escuché el despertador cuando sonó, no muchas horas después. Tampoco escuché el teléfono, porque sencillamente, quien me estaba llamando, mi hermano, no podía contactar. Me llamaba desde su casa en Zaragoza. Las líneas estaban bloqueadas y se habían colapsado, pero finalmente, sus llamadas cogieron línea y mi teléfono sonó. Y me despertó. Quizá eran las diez de la mañana. Su voz sonaba aliviada. En cuanto se recuperó me dijo que pusiera la televisión, que algo había ocurrido en la estación de Atocha, que menos mal que estaba dormido y no había ido todavía al trabajo y había evitado el transporte urbano. Cuando la prendí, la primera imagen me dejó estupefacto. Sobra decir y explicar qué estaba viendo. Era el comienzo de un día que jamás olvidaremos y que jamás debió existir.

A esa misma hora, cientos de personas estaban intentando contactar con los suyos sin conseguirlo. También para ellos las líneas estaban bloqueadas hasta que, finalmente, lograron que el teléfono les diera señal, pero tras esa señal no había nadie. Había miles de personas buscando a los suyos. Y muchos no los encontraron porque estaban en aquellos trenes que habían estallado y sus teléfonos sonaban entre los escombros de aquellos vagones. Habían fallecido porque el maldito destino les habían conducido a la hora y el lugar en donde les esperaba la sin razón y la barbarie en forma de explosivos que destruyeron aquellos trenes y las vidas que iban dentro.

La mayor parte de ellos vivía en los barrios exteriores de Madrid y estaban construyendo el mundo por el que luchaban. Entre las víctimas había gente de toda condición social, económica, cultural y de diversas nacionalidades. Ellos representaban lo mejor del mundo y el triunfo de los ciudadanos que luchaban por una realidad mejor. Y los mataron vílmente, inundando de lágrimas la ciudad, el país, el continente y el mundo entero. Nunca antes los ojos de todo el planeta miraron al unísono a España como aquel día. Ojalá nunca más lo vuelvan a hacer. Ojalá nunca suenen tantos teléfonos sin que nadie los descuelgue al otro lado.

“Entre las víctimas de la barbarie había gente de toda condición social, económica, cultural y de diversas nacionalidades. Ellos representaban lo mejor del mundo y el triunfo de los ciudadanos que luchaban por una realidad mejor”

No sé cuánto tiempo después. Si media hora, si una hora… La cuestión es que salí a la calle para coger un taxi que me llevara a la redacción de la revista Enigmas, en donde trabajaba por entonces. El conductor no habló. Nadie hablaba. Las calles estaban casi vacías cuando cualquier otro día, a esa hora, en pleno centro de Madrid, bullía la vida, el movimiento, el caos, los atascos, lo que tanto nos fastidiaba en otro momento y lo que tanto echábamos de menos aquel día. Fue un silencio que me impresionó. Era el latido de una ciudad que no volvería a ser igual. Un latido que se había detenido. Un latido que era un latigazo de un dolor que nos azotó a todos aquella mañana que recordaremos siempre, una lección que nunca debió dar nadie pero que hoy, diez años después, volvemos a recordar con el corazón encogido y los recuerdos de cómo lo vivió cada uno. Y aquel silencio y extraña tranquilidad que paralizaba la ciudad era el mismo que me encontré cuando llegué a la redacción y me saludé con mis compañeros. Nadie decía nada. El silencio lo podía todo ante el recuento de la cifra de víctimas de aquellas explosiones…

Finalmente, fueron 191 personas las que perdieron la vida y miles los heridos. Y decenas de miles los afectados directamente, de una forma u otra. Seguramente, ahí donde se encuentren las víctimas, nos susurran pidiendo que luchemos por un mundo mejor, más pacífico y más justo. Luchemos por lo que nos dicen. “Querían separarnos, pero nos unieron más”, dice una de las pancartas que durante todo este tiempo alguien colocó en uno de los lugares en donde se produjo una de las explosiones. Hagámosles caso a ese mensaje, tengamos o no ideas contrarias unos y otros. Eso es lo que seguramente quieren y desean las 191 personas que ese 11-M les sesgaron la vida y los sueños.

Claves de “11-M: claves de una conspiración”

Nota previa en el 10º aniversario de la tragedia: Son muchas las reflexiones e ideas que vienen a la mente en el momento de cumplirse el decenio del atentado más grave de la historia de España. Lo primero, evidentemente, es poner letras de oro a los de las 191 víctimas que se llevó por delante la sin razón y la brutalidad que se ejecutó el día más negro que hayamos vivido en muchas generaciones. Las víctimas, creo, están, al margen de diferentes versiones e interpretaciones, más unidas que antaño. Respecto a otros factores tengo más dudas. Mientras unos medios llenan, con cierto exceso, páginas y minutos en informar sobre los presuntos fallos de la “teoría de la conspiración”, otros hacen lo propio pero ofreciendo los datos sobre sus dudas. La duda que me queda es si los primeros, que critican la publicación de estos datos, no están haciendo lo mismo que los segundos. No debía haber ocurrido, ni ahora ni antes eso. El terrible suceso dividió a la sociedad entre los favorables a las tesis oficiales y los contrarios a esas hipótesis. Y, por delante, nos llevamos el lícito y digno ejercicio de la discrepancia, que es la base de toda convivencia y, precisamente, lo que pretenden evitar quienes estaban detrás de la barbarie. Desde aquí, el recuerdo y el homenaje a las víctimas y heridos, que en un día como éste, deben ponerse delante de cualquier divergencia.

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Me hacen esta pregunta muchas veces. El libro no se puede conseguir. Y no se podrá. Hay quienes piensan que hubo una suerte de censura que se lo “cargó”. Voy a explicar rápidamente  qué ocurrió. El libro 11-M Claves de una conspiración vio la luz apenas dos meses después del atentado. Fue uno de los primeros en llegar a las librerías. Eso tiene premio. Fue la primera y última vez en mi vida que vi cómo la obra alcanzaba el puesto número 4 en ventas de obras de no ficción. También hay mucha leyenda sobre este asunto. La edición fue de 8.000 ejemplares, que es una barbaridad. Muy pocas veces las editoriales se atreven a tanto. Un par de meses después de publicarse estaban casi vendidos, que es algo como decir que tres cuartas partes de los ejemplares ya tenían comprador. La editorial me anunció una segunda edición… pero nunca llegó. Los libros se agotaron y –yo incluido- nadie pudo conseguir uno nuevo. Se extinguió.

“Fueron otros los que a partir de sus datos, y a partir de mi libro, quisieron vestir esos acontecimientos dentro de esa teoría que no era sino lanzar sospechas sobre el nuevo gobierno salido de las urnas tras el 11-M”             

Cuando sucedió aquella tragedia terrible, estaba trabajando en una obra sobre Al Qaeda en España. Tenía mucha información y documentación que hacía fuerza para salir, especialmente porque desde la Casa Blanca habían decidido usar el nombre de nuestro país –se lo prestaron, para eso y para más, como para decir sí a todo, por ejemplo sí a la guerra de Irak- y señalar a España como lugar importante en la preparación de los atentados sobre el 11-S, suceso respecto al cual había publicado en septiembre de 2003 un libro titulado 11-S: historia de una infamia (Ed. Corona Borealis). Consideré que podía ser el momento de dar a conocer todos aquellos datos. Fueron dos meses de trabajo arduo. Descubrí cosas muy interesantes e importantes, pero con el paso de los meses, y en parte por culpa del título del libro, quienes veían la portada de mi libro y la temática de inmediato asociaron el trabajo a la llamada “teoría de la conspiración”, que a través de determinados medios estaba haciéndose hueco.

Pero cuando escribí el libro, y cuando se publicó, aún no había aparecido ningún estudio digno sobre el tema, a excepción de los artículos en el diario El Mundo, de Fernando Múgica, pero los trabajos de Múgica no incidían especialmente en la llamada “teoría de la conspiración”. Simplemente, había descubierto una serie de datos sospechosos, a tener en cuenta, documentados e inquietantes. Fueron otros los que a partir de sus datos, y a partir de mi libro, quisieron vestir esos acontecimientos dentro de esa teoría que no era sino lanzar sospechas sobre el nuevo gobierno salido de las urnas tras el 11-M. No se decía claramente, pero más o menos venía a decirse que el atentado benefició a la oposición, que utilizaron la información, que gracias a todo ello pudo movilizar a la sociedad española, y que incluso, personajes cercanos al nuevo gobierno podrían estar implicados en aquellos sucesos…

La “teoría de la conspiración” tuvo aceptación por parte de un sector de público y encontró su caja de resonancia perfecta. Esa teoría tuvo tanta fuerza –tanta que incluso hasta hoy la siguen creyendo muchas personas- que invalidó cualquier estudio e investigación al respecto. De inmediato estabas en un lado o en otro. O admitías la versión oficial –era Al Qaeda-, o admitías la versión conspirativa –era ETA o incluso alguien que llegó a utilizar a los terroristas de ETA para ejecutar un acto que cambiara las intenciones de voto-. Mi libro no estaba en sintonía con ninguno de los dos extremos, pero mucho menos del segundo. Defendía que era Al Qaeda, pero al igual que en mi libro del 11-S señalaba y documentaba una serie de incógnitas sobre Al Qaeda, sobre el pasado del grupo, sobre su propia naturaleza, sobre Bin Laden y sobre los atentados que se le atribuían.

Era todo más complejo, más siniestro, era un terrible juego de intereses, de casus belli que llevaban a determinados órganos de poder a actuar según unos planteamientos geoestratégicos previo. Y esas mismas fuerzas e incógnitas estaban presentes en el 11-M. “Necesitamos un suceso catalizador, una suerte de nuevo Pearl Harbor que sirva para efectuar una serie de maniobras”, decía un informe que fue elaborado en el año 2000 por algunos personajes que después alcanzaron el poder en Estados Unidos. Es más: incluso documentaba en el libro cómo el atentado del 11-M no había decidido tanto el voto como se creía, que eran otros factores los que influyeron. La cuestión es que, pese al título, el libro del 11-M no defendía la teoría de la conspiración (lo que no quiere decir que abrazara la versión oficial de forma ciega). Y sin embargo, el libro desapareció.

Es más sencillo. La editorial, como empresa, estaba creciendo, en parte, gracias a la publicación de algunos libros de autores vinculados al nuevo gobierno. Pero nadie dijo nada ni sugirió nada, ni hubo censura ni nada por el estilo. Simplemente, dejarlo pasar fue, más bien, una decisión, no diré si acertada o no, de la empresa. Pero la cuestión es que, hoy por hoy, digas lo que digas, opines lo que opines, da igual: hablar parece que exige situarse en A o B. No puedes decir que no has concluido ni A ni B. O te sitúas a una u otra vera, o simplemente, no existes y te condenan ambos. Eso es lo que pasó con el libro. Se extinguió por no entrar en A o B. E incluso, yo mismo, casi prefiero que sea así y que el libro siga desaparecido.

Así fue la presentación de “Autopista del Misterio” (Libros Cúpula)

'Autopista del misterio'. Cúpula, 2013.

‘Autopista del misterio’. Cúpula, 2013.

El libro Autopista del Misterio (Libros Cúpula, Grupo Planeta) se presentó en la Casa del Libro de Madrid. La presentación corrió a cargo de la editora Vanessa López.

La charla versó sobre diferentes asuntos que se ofrecen en el libro. Los amigos de Divulgadores del Misterio grabaron la presentación, que podéis ver a continuación:

 

Racismo de doble filo

Un referéndum democrático en Suiza ha deparado un resultado contrario a la democracia. Una ajustada mayoría ha determinado que se limite en el país la libre circulación de ciudadanos extranjeros. La respuesta de la Unión Europea no se ha hecho esperar: la libertad de movimientos es sagrada y se revisarán los acuerdos con Suiza.

Dos reflexiones. La primera es que no concibo una democracia en la que exista la posibilidad de elegir una opción no democrática. Si esto ocurre, como ha ocurrido, es que hay un problema de base, entre social y humano, del que alguien es culpable. Y la segunda es que la UE mide la xenofobia y el racismo con una doble vara, además de que falta a la verdad porque el régimen fiscal de Suiza es tan extraordinariamente positivo para las grandes fortunas de los países integrantes de Europa que apuesto sobre seguro a que su “queja” es sólo de cara a la galería. Europa no hará nada contra Suiza, del mismo modo que los máximos dirigentes hablan y hablan de valores, y algunos de sus funcionarios hacen informes completos y sesudos (que no sirven de nada, salvo para informarnos de las cosas) pero quien puede no hace nada para evitar ciertas cosas.

La exaltada postura de Bruselas respecto a Suiza contrasta con las palabras pequeñas y actos nulos para que se supriman de una vez las vallas (que son muros, tal cual lo era el muro de Berlín) de Ceuta y Melilla, cuya frontera se ha convertido de nuevo en un pozo de muerte para los africanos que ven en nuestro país y en Europa el lugar en el cual cumplir sus sueños (o huir de sus pesadillas). Los subsaharianos que se juegan la vida intentando entrar en Europa a través de esa bien protegida frontera son tan dignos como los alemanes que deciden irse a vivir a Suiza, pero da la sensación de que estos últimos son un poco más válidos para algunos…

En estos días, el paso fronterizo entre Marruecos y España, es decir, entre África y Europa, se ha convertido en un síntoma –otra vez, porque no es la primera, como tampoco lo fue Lampedusa- de las enfermedades morales y sociales que afectan a la sociedad. Hasta el momento, 14 inmigrantes han fallecido en el intento que han realizado estos días, sin que Bruselas diga nada medianamente tan ruidoso como lo que han dicho con Suiza. Cierto es que hace unas semanas, algunos dirigente dijeron que las concertinas –es decir, las navajas hechas y concebidas para hacer daño y herir- de las vallas eran moralmente condenables pero que se ajustaba a ley lo que se hace para proteger la frontera. Y en las últimas horas, he oído cómo un mandatario español decía que las ONG tenían que preocuparse también de los tres heridos españoles que se han producido en los enfrentamientos en la frontera. Lo que hay que escuchar… Y es que resulta que las ONG, además de denunciar devoluciones sumarísimas y de denunciar el uso de armas contra los subsaharianos, han dado a conocer una filmación en la que se ve a una lancha de la Guardia Civil acercarse a dos inmigrantes que están intentado acceder a nado a España pero, lejos de ayudarles, sus tripulantes arrastran a los africanos hasta sacarlos de aguas españolas para llevarlos a aguas marroquíes y quitarse el “problema” de en medio.

No sé qué opinará Bruselas de esto, pero sé lo que opinará cualquier persona de bien y no creo que sea ni siquiera necesario explicarlo. Que la xenofobia es racismo. Que no hay diferencia. Y que el racista no sólo está equivocado, sino que debe ser reprendido, y después educado y culturizado. Eso sí es democracia; no lo es darle la posibilidad de demostrar, ni siquiera votando, que odia a los semejantes, que los teme y que sus prejuicios son lamentables y vomitivos. En una democracia sana nadie se plantearía votar sí o no a la gente de fuera, sea de donde sea. Pero vivimos en un estado social que parece tan enfermo como para que pasen las cosas que pasen y no nos echemos la mano a la cabeza por el resultado de Suiza o por lo que pasa en las fronteras de África con Europa. Una cosa y otra es la misma… menos para la Unión Europea, que parece ver con mejores ojos a un inmigrante europeo que a un inmigrante africano. Y eso también es racismo.

Ya a la venta un nuevo número de la revista HISTORIA de Iberia Vieja

Ya tenemos en nuestras manos el número de febrero de la revista HISTORIA de Iberia Vieja. Como se puede comprobar hemos destacado en nuestra portada el tema central: los 10 asesinatos más importantes de la historia. Se trata de magnicidios que supusieron un antes y un después en nuestra historia, desde Pedro I a Carrero Blanco. Nuestro maquetador, Eugenio Silvela, ha hecho un trabajo precioso partiendo de la ilustración del asesinato del general Prim, cuya muerte, a balazos, y todavía motivo de discusión, marcó la vida española en la segunda mitad del siglo XIX.

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Además, os destacamos los siguientes temas:
-El Canal de Panamá. Poca gente sabe que el primer proyecto para   llevarlo a cabo data de los tiempos de Carlos V y que, en cierto modo, los españoles lo llevaron a cabo hace 500 años.
-Westmorland. A bordo de este barco inglés viajaban obras de arte de inmensa importancia que habían sido adquiridos por turistas del siglo XVIII en el Gran Tour. El barco fue capturado, y esas joyas se encuentran aún ahora en nuestro país.
-La libelula. Así se llamó a uno de los primeros helicópteros que se desarrollaron en nuestro país por un inventor casi desconocido. Fue otro invento “Made in Spain”
-Paso Honroso. Así fueron las batallas de caballeros más importantes de la Edad Media. No pudieron realizarse en un lugar que no se llamara así.
-Jardiel Poncela. Uno de los grandes escritores españoles de todos los tiempos habría sido, en los tiempos actuales, un gran creador de tweets. Repasamos su vida, su obra y los momentos que le tocó vivir. Uno de los más ingeniosos creadores españoles, que disfrutamos con citas extraordinarias.
-Las huellas de Al Andalus. Ofrecemos un espectacular dossier gráfico en el que mostramos los principales elementos artísticos y arquitectónicos que dejaron los árabes a su paso durante los 800 años que estuvieron en la Península…
Y hay mucho más, Ya lo puedes disfrutar.