«El mundo es una mierda». Con esta lapidaria frase comienza un libro que no dejará indiferente a nadie. Es una obra sincera, sentida y comprometida. Es el libro de un periodista, pero a la vez de un ser humano. Allá donde es posible que exista felicidad, justicia e igualdad, lo que en realidad tenemos ante nosotros es un universo de mentiras y engaños con sello oficial que hacen de este mundo una perfecta y engrasada realidad de infelicidad, injusticia y desigualdad.

«Grande es la verdad, pero más grande es, todavía, el silencio sobre la verdad», Aldoux Huxley

En este libro el lector encontrará todo aquello que nadie quiere reconocer y sobre lo que muy pocos hablan. Tal como cuenta el autor «a tus espaldas los alimentos que comes llegan a tu plato tras la explotación en el tercer mundo y después de turbios negocios en los mercados bursátiles. El teléfono que usas existe gracias a que hay millones de muertos en las guerras de África que han permitido a los países más poderosos el acceso a los minerales que son necesarios para su funcionamiento. El medicamento que te salva surte efecto gracias a que fue probado en poblaciones indefensas que sufrieron sus efectos secundarios. Y las guerras que asolan a los más pobres permiten que los más poderosos mantengan su situación. Pero tú no eres culpable, porque las cosas pueden hacerse de otra forma». De todo esto y de mucho más habla este libro.

Aldous Huxley fue autor del histórica novela Un mundo feliz, que a principios del siglo XX nos presentaba una realidad en la cual se demostraba que la mejor lección de la historia era que no se había aprendido la lección de la historia, y en la que el desarrollo había acabado por provocar la destrucción interna del ser humano y sus valores. Los habitantes de aquel mundo tenían que tomar pastillas de felicidad para vivir a espaldas de la realidad. Su profecía se ha cumplido. Ya vivimos en esa verdad: «Un mundo infeliz».

Una pequeña sección de radio, se ha convertido en un auténtico fenómeno. Los reportajes de Un mundo feliz que ofrece el presentador y director del programa La rosa de los vientos de Onda Cero han alcanzado grandes cuotas de audiencia. Esa sección estaba inspirada por la mítica obra futurista y distópica de Aldous Huxley, Un mundo feliz. Ahora, las denuncias que presentaba Bruno Cardeñosa a sus oyentes se han convertido en este libro, se han convertido, en Un mundo (in)feliz.

 

ALGUNOS DE LOS TEMAS DEL LIBRO:

* En 1994, cada minuto asesinaban a siete personas en Ruanda. Y así durante cien días. En total, casi un millón de muertos. El enfrentamiento entre hutus y tutsis fue el mayor genocidio desde a Segunda Guerra Mundial. La matanza fue alimentada y jaleada por las grandes potencias, que estaban interesadas en los recursos naturales que unos u otros podían facilitar al primer mundo.

* El coltan es el mineral que necesitan las modernas tecnologías para poder existir. Sin las minas de coltan nuestra vida no sería igual. El problema es que todo el coltan del mundo se concentra en el Congo. ¿Problema? Gracias a eso sale barato, se puede esclavizar a los mineros, provocar guerras por su control… La explotación de esas minas es una de las mayores vergüenzas de este mundo.

* El hambre ya cotiza en bolsa. Los alimentos básicos están sujetos a las reglas del mercado, de tal forma que la especulación con los precios en las bolsas de Nueva York, Chicago o Londres ha provocado hambre y desnutrición en algunas regiones del mundo. Los agentes que dirigen esos mercados califican el hambre como un efecto colateral de su trabajo…

* La verdad oficial nos dibujó a los piratas de Somalia como terroristas crueles y despiadados, pero la verdad va más allá: la explotación de las costas y sus mares por los países más ricos ha provocado que pierdan su único medio de supervivencia. Luego llegó la piratería, que fue una consecuencia de la voracidad del primer mundo.

* Hemos recorrido medio mundo en busca de esclavos. No es una reminiscencia del pasado, si no que sigue existiendo. En algunas regiones de México recolectan café, en República Dominicana recogen caña de azúcar, en Guatemala recogen cacao… Millones de trabajadores, muchos de ellos niños, están en situación de esclavitud. Tienen un problema: llenan nuestras neveras y nuestra comodidad parece ser la excusa para callar estas situaciones.

* Cada día mueren de hambre más de 40.000 personas. Son más del triple de los que han muerto por ébola en toda la historia. En Occidente, ese virus sólo no ha matado a ninguna persona que se haya contagiado en los países ricos. Sin embargo, el mero hecho de que una enfermedad de África pudiera llegar hasta nosotros provocó una crisis de proporciones inauditas.

* Los nazis efectuaron brutales experimentos en sus campos de exterminio. Muchos de esos experimentos tenían por objeto mutilar a las mujeres. Hoy, los nazis, al menos con ese nombre, ya no existen, pero los proyectos de esterilización siguen existiendo para evitar que las nativas y pobres sigan teniendo hijos.

* Las últimas guerras han provocado que las drogas más terribles hayan vuelto al primer mundo. La victoria en Afganistán ha permitido, con el permiso del poder, que se vuelva a plantar el opio del que sale la heroína que mata a los jóvenes de Estados Unidos y Europa. Nada es casualidad, porque los malos no favorecían ese lucrativo negocio… Y hubo que echarlos del poder.

* La guerra en Ucrania es, realmente, un conflicto de Rusia contra Europa y Estados Unidos, que tramaron desde hace años maniobras con el objetivo de alejar de la órbita de Moscú a un país fundamental para el suministro energético. Nada de lo que ocurre allí debe interpretarse como un conflicto local, si no como una remanente de la Guerra Fría.

* El Estado Islámico, con su brutalidad y crueldad, se ha convertido en el mayor enemigo del mundo occidental… Nunca existió un grupo terrorista tan terrible. Sin embargo, cuando se profundiza en sus orígenes descubrimos que fueron creados y se desarrollaron como parte del apoyo a Occidente. Ahora, los viejos aliados, que ya eran crueles y despiadados, se han convertido en enemigos.

* La muerte de Mandela fue un ejercicio de hipocresía. Todos le alabaron y en su funeral estaban los grandes líderes internacionales ensalzando su figura, pero esos mismos líderes lo persiguieron y maltrataron. No mucho antes de morir, Nelson Maldela estaba en la lista de terroristas más buscados. Igual que Bin Laden.

* En torno a la sede de los grandes órganos de poder existen miles de lobbys que intentan convencer a los políticos y legisladores para que tomen decisiones que favorezcan sus intereses privados. Sólo en Bruselas existen 15.000 personas contratadas con ese fin.

* La crisis se ha convertido en un negocio. Los grandes fondos están comprando cada vez más empresas. Incluso, casi en secreto, han adquirido miles y miles de viviendas e fueron arrebatadas a sus propietarios. La situación es tan grave que incluso han incrementado su presión sobre aquellos inquilinos que tienen dificultades para pagar. Si los logran echar, podrán hacer más negocio.

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